Steel Panther - (2011) Balls Out

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por: Jalbreaker

     Para los despitados, Steel Panther es una banda de Los Angeles que se pegó casi diez años moviéndose en la escena underground incrementando su popularidad en el mítico Sunset Strip a base de constancia y trabajo duro. Su fórmula de letras sobre sexo, drogas y rock ‘n’ roll en tono de parodia dieron en el clavo con su propuesta, que no era otra que divertirse a sí mismos y a los espectadores, con lo que poco a poco la afluencia a sus conciertos fue aumentando hasta el punto de subir al escenario a celebridades del mundillo como Paul Stanley, Kip Winger, Justin Hawkins, Corey Taylor, Phil Anselmo, Scott Travis o David Bryan entre otros.


     No me parecería una exageración destacar su debut como el mejor disco en su estilo (siendo concretos, hard rock americano ochentero) en mucho tiempo, ya que su buen hacer en las composiciones, su desenfado y frescura en un estilo manido y “pasado de moda”, resultaron en un disco potente con infinitud de influencias de aquellas bandas que marcaron una época, pasando por Mötley Crüe, Van Halen, Bon Jovi, Def Leppard, etc etc…

     Siendo realistas, el grupo es una parodia de todos aquellos grupos ochenteros que nos encantan, pero no se puede caer en el error de tomarse al grupo en broma, porque a pesar de sus continios guiños al sexo (de cualquier tipo), sus constantes machistas, sus odas a las drogas, fiestas y rock ‘n’ roll, Steel Panther han firmado un segundo disco que, siguiendo la línea del primero, ya lo quisieran para sí muchos estandartes de la época cuyas nuevas placas pasan sin pena ni gloria por sus discografías.

     No son ninguna broma, no sin al menos antes escucharlos, porque desde el primer tema “Supersonic Sex Machine” (precedido por esa intro tan Mötley en el Shout at the DevilI) llamada “In the Future”, dejan claras sus intenciones, una auténtica patada en las pelotas a base de un riff potente, detalles de guitarra “por doquier”, velocidad y estribillo coreable, muy en la línea de aquel “Death to All But Metal” que abría su Feel the Steel del 2009.  Seguimos con un medio tiempo de manual, "Just Like Tiger Woods", tan ochentero que da nostalgia, un homenaje a los escarceos amorosos de Tiger Woods, melódico y pegadizo, desde los fraseados al estribillo, lo que comunmente se conoce como un temazo. Introducido con un riff hipnótico , "17 Girls In A Row", recuerda ese deje fiestero de Mötley Crüe o Van Halen del que tanta gala hacen.




     Seguidamente viene el que ha sido el single del disco, tal vez un poco floja como carta de presentación pero para nada un mal tema, un medio tiempo de corte acústico con tintes Def Leppard llamado "If You Really, Really Love Me".




     Abrimos el segundo bloque del disco con la tralla de "It Won't Suck Itself", que cuenta con las colaboraciones de Chad Kroeger y Nuno Bettencourt, un tema rápido y agresivo que habla de... bueno, ya os podéis imaginar, al que le sigue un medio tiempo fiestero muy pegadizo llamado "Tomorrow Night", un buen tema con gran estribillo, que da pie a la balada del disco, "Why Can't You Trust Me", otro tema de manual, baladón impresionante, de los que no te puedes sacar de la cabeza, y que irremediablemente te sacará algunas risas ya que, por virtud o por defecto, Steel Panther hasta cuando se ponen románticos siguen siendo Steel Panther.

     Volvemos a la carga con un tema vacilón llamado "That's What Girls Are For", al que se le ha comparado con "Pour Some Sugar on Me", que en mi opinión no es tan similar pero sí recuerda a esos Leppard de coros pomposos. "Gold-Digging Whore" es otro buen tema, resultón, con buena presencia de teclados aunque quizá quede un poco deslucida al encontrarse entre medio de dos temas como el que acabamos de comentar y "I Like Drugs", su particular oda a las drogas a base de estribillo repetitivo, coreable y cómo no, pegadizo.

     Encaramos la recta final del disco con "Critter", otro gran tema con gran estribillo y ese toque alucinante a lo Bon Jovi después del solo que me encanta. "Let Me Cum In" nos introduce mediante otro de esos riffs hipnóticos en un tema vacilón de una temática bastante obvia, y que desemboca en "Weenie Ride", una balada de piano muy del rollo "Home, Sweet Home" al comienzo, con un final bastante pintoresco con esos coros de Weenie, Weenie, Weenie...

     En definitiva, Steel Panther no son flor de un día y están aquí para quedarse. Por decir algo malo del disco diría que 14 temas son demasiados, pese a que tampoco haya un relleno claro y que el disco tampoco es especialmente largo, pero sí está repleto de buenos temas que en la segunda mitad del disco pueden pasar desapercibidos por cierta sensación de monotonía, qunque también es justo decir, que a las pocas escuchas se difumina cuando te encuentras tarareando todos y cada uno de los temas según van viniendo.

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