Halford - (2000) Resurrection

caratula-Halford-2000-Resurrection

por: franmartin

1. "Resurrection" Rob Halford, Patrick Lachman, Roy Z, John Baxter 3:58
2. "Made in Hell" Halford, Z, Baxter 4:12
3. "Locked and Loaded" Halford, Lachman, Z 3:19
4. "Night Fall" Halford, Lachman, Mike Chlasciak 3:42
5. "Silent Screams" Halford, Bob Marlette 7:06
6. "The One You Love to Hate" Halford, Z, Bruce Dickinson 3:11
7. "Cyber World" Halford, Z, Chlasciak 3:10
8. "Slow Down" Halford, Z, Marlette 4:52
9. "Twist" Bob Halligan, Jr 4:10
10. "Temptation" Halford, Lachman, Z, Chlasciak 3:32
11. "Drive" Halford, Z, Marlette 4:31
12. "Saviour" Halford, Lachman, Z 2:57


     Llegó nada más empezar, pero para muchos uno de los grandes acontecimientos de la pasada década es la vuelta al metal –a “su” metal, y por todo lo alto- de Halford. Nos hemos vuelto a acostumbrar a verle entre cuero y tachas e incluso al frente de Judas Priest, pero hay que recordar que no siempre fue así, y que en un momento dado, Resurrection supuso la más grande ilusión para gran parte de la “parroquia” –y nunca mejor dicho- metalera de siempre.


     "El disco que Halford nunca llegó a grabar con Judas Priest”, “el verdadero sucesor de Painkiller”, o hasta “¿el mejor disco de ‘Judas Priest’?” fueron comentarios escuchados en el 2000, convirtiéndose el Metal God de nuevo en referencia mediática dentro del panorama de un momento en el que sólo pudo compararse en importancia la noticia del disco de vuelta de Dickinson a Iron Maiden.

     Sí, el gigante ausente buena parte de los 90s, Judas Priest, ya había reencauzado su carrera sin él, pero pocos habían aceptado esa evolución (¿sustituir al “Dios”? ¿Priest sonando “actualizados”?) y el regreso de Halford a sus raíces (¿quién quiso acordarse de que en su “evolución” hasta ese momento se había ido mucho más lejos que la de los propios Priest?) fue algo así como la vuelta del hijo pródigo y a la vez una colleja a sus ex compañeros.

     Se olvida pronto, y todos teníamos ganas de volver a escucharle escupir los tópicos de siempre ("Made In Hell" es un buen ejemplo) entre riffs afilados como cuchillas. Él sabía lo que le convenía y dejó claro que había “resucitado” de nuevo el espíritu de Priest. Nada de medias tintas, “Resurrection” era premeditadamente “un disco de Judas Priest (como deberían ser)” -entendiéndonos, que a mí me gustan los "otros" tanto como al que más- y consiguió con él uno de los mejores resultados posibles para un trabajo que pretenda moverse en esos parámetros del heavy metal. Efectivo, directo, potente, y sólo algún guiño más melódico y denso que apuntaría para donde de verdad le apetecía tirar y que, por otro lado, con el siguiente Crucible se nos enseñó como una línea interesante –si bien no tan “segura” para el público- que de momento parece haber quedado cortada.


     Pero el primer paso estaba dado y las cosas empezaron a girar como todo el mundo esperaba y la mayoría deseaban: pronto se dijo que con Halford en ese camino no tenían sentido “dos versiones diferentes de Judas Priest”, que Halford quería volver a su cuna y finalmente... que estaba hecho: Judas Priest reunidos y dispuestos a hacer como si nada hubiera pasado en una década. Especulaciones sobre los intereses del evento al margen, su nueva carrera ha acabado demostrando, afortunadamente, que la cosa iba en serio y que podían volver a sentirse tan fuertes como equipo para incluso probar caminos nuevos y más complicados en todos los sentidos.

     No hay duda, el pistoletazo de salida lo puso el Metal God con su resurrección, secundado con el gran trabajo en la producción de Roy Z (que también firma la composición de hasta 8 temas junto al protagonista del disco) y a los instrumentos (aunque también ayudando en la composición) de P.Lachman, M.Chlasciak y B.Jarzombek (inmenso).



     Muchos dirán hoy que ese pistoletazo fue en definitiva el disparo más afortunado que haya dado el Metal God desde entonces. Para el que se quedara colgado desde Painkiller, para el que buscara viejas sensaciones o, en definitiva, para el que busque sencillamente heavy metal, poco más se puede pedir: uno de los discos de la década.

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