Fraude o Marketing... Mejor ambas!

foto-black-sabbath     Ofendido con las noticias de los últimos días en torno a la actualidad de Black Sabbath voy a revivir la eterna pregunta que siempre nos rodea: ¿un fan de un grupo es sinónimo de gilipollas? Tras anunciarse la esperada reunión con la formación original a bombo y platillo, y ante el asombro de los místicos del mundo al realizar dicho anuncio el 11-11-11 (ni más ni menos), la típica reunión por los fans/divertirse/legado/blablabla, sorprenden las declaraciones de las últimas semanas en las que Bill Ward asegura que está fuera de los ensayos y que si no mejoran las condiciones de su contrato no rascará ni la botella de Anís del Mono con una cucharilla.

foto-wtf     Por otra parte el resto de la banda sigue muy a lo suyo, que si el linfoma de Tony Iommi no es nada,  que si nuevo disco, que si nos da mucha pena, que si esperamos que vuelva, que si no pues nada que seguiremos haciendo caja... ¡Alto al sentido común! , ¿se están vendiendo entradas de una gira cuyo aliciente es la reunión de la formación original sin saber si uno de sus miembros puede cascar, y el otro no está ni ensayando?, ¿pero estámos locos...?!?! Bien pensado, si Judas Priest están haciendo una gira de despedida sin K.K. Downing mientras graban disco, ¿por qué no? O si la gira de despedida de Scorpions dura 3 años, o si Vince Neil dice que es hora de jubilar a Mötley Crüe y a los 2 días Nikki Six dice que pronto habrá nuevo disco del grupo...

     Luego se llenarán los pabellones y disfrutaremos como niños de la (pen)última vez que veremos a nuestros grupos favoritos, por lo que la eterna pregunta se responde por si sola, y es por eso por lo que caemos una y otra vez en el sensacionalismo barato de las garras del marketing. Es hora de empezar a reflexionar sobre ¿hasta cuánto podemos aguantar?

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