A propósito de Queensrÿche.

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     Es una pena ver como grandes bandas de nuestro rollo van decayendo hasta límites insospechados. Leyendo los último acontecimientos sobre Queensrÿche uno no puede más que entristecerse pensando en lo que pudo haber sido, y lo que es hoy día. Siempre he tenido y creo que siempre tendré, un gran respeto por una de las bandas de mayor calidad que nos ha regalado la música, pero no se puede vivir siempre de lo hecho hace 20 años, o al menos no sin defenderlo bien como podría ser el caso de Twisted Sister. Lo cierto es que Queensrÿche han hecho siempre lo que les ha salido de la breva, lo cual es muy loable, pero vienen ya desde hace unos años sacando castañas de dimensiones considerables, y el crédito se agota, al menos para una banda que puede considerarse de clásica y básica, o pilar fundamental, o esas cosas que a los heavies nos gusta decir para destacar nuestros grupos favoritos por encima de los demás. Podríamos decir que lo más destacable de los últimos 20 años ha sido el Operation: Mindcrime II, un disco demasiado oportunista al que el nombre le venía un poco grande, pero se vieron destellos de esos Queensrÿche que asombraron al mundo a finales de los 80, y hey!, había incluso algún buen tema ("I'm American" es de lo poco que recuerdo), sin embargo uno hoy lee esas historias de peleas en el escenario, actuaciones en las que no se hablan, amenzas cuchillo en mano, productores que les componen los discos, y sufre actuaciones en las que apenas tocan clásicos como la de aquel Monster en Zaragoza en 2009 si mal no recuerdo, y qué se puede pensar, tal vez sea hora de echar el cierre al garito y a otra cosa, porque está claro que los buenos tiempos nunca volverán, y ya ni con la vuelta de Chris DeGarmo se apañaría semejante descoyuntura.

foto-queensryche     Siempre nos quedarán los clásicos inmortales, esos inicios fantásticos que mezclaban potencia y técnica, energía y sutileza, una trayectoria impecable que se truncó en Empire, disco que incluso me gusta y defiendo, aunque podemos entender la caña que se le dió por la alargada sombra del Operation: Mindcrime, pero a partir de ahí muchos, entre los que me incluyo, dejamos de seguirle la pista al grupo, ya que al igual que ellos están en su derecho de hacer lo que su real pitera y estatus les permiten, los fans también tenemos el santo derecho de pasar olímpicamente de discos que poco o nada tienen que ver con lo que un día les encumbró. Hay poca esperanza de un resurgimiento, por lo que sólo queda pedir un final digno señor Tate, podemos pasar que se haya vuelto a poner fondón, pero por favor, no pierdan la elegancia.

     De propina dejaré mi tema favorito con letras de un video que he pescado en el yutuf, como documento gráfico es completamente prescindible, pero si no se os ponen los pelos como escarpias es que tenéis horchata en las venas... y muy mal gusto!



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