Unisonic - (2012) Unisonic

Unisonic-2012-Unisonic

     El hijo pródigo ha vuelto. Bueno, en realidad nunca se fue, después de una década incierta de caminos extraños, diarrea mental anti-metal y decenas de colaboraciones contradictorias, podría decirse que retomó la senda cuando desde Frontiers le ofrecieron formar Place Vendome y, si el heavy metal que le encumbró como uno de los mejores vocalistas de la historia tras los Keepers le parecía demasiado, al menos darnos el placer de disfrutar de su voz en una tesitura hardrockera con tintes AOR en ocasiones, más jebilona en otras, que le viene como anillo al dedo. Y es que Michael Kiske está lejos de ser ese vocalista de pulmones infinitos y agudos imposibles que todos recordamos, y no porque no pueda, porque el que haya visto los temas de Helloween que Unisonic defienden en directo habrá comprobado que Kiske no es que ande justo de voz, sin embargo la experiencia le ha brindado un dominio absoluto de los tonos medios. Por si fuera poco, a un proyecto que ya despertaba bastante curiosidad de por sí se unió su ex-compañero de fatigas en las calabazas, Kai Hansen, lo cual aumentó en gran medida las espectativas al respecto, y en cierto modo la ilusión de volver a verlos juntos.

     Estaba claro que Unisonic no iban a ser un grupo de Power Metal, pero con la adición de Kai Hansen sí que podíamos esperar un toque más de dureza a las guitarras, que se hizo realidad dando un resultado bastante interesante. Desde luego el comienzo del disco puede dar lugar a errores, ya que el tema homónimo es un auténtico cañonazo, estrofas veloces sobre una base rítmica demoledora que nos hacer mojar la ropa interior, con un Kiske bordando el tema y un gran solo muy a lo que el tío Kai bien sabe hacer, basta de cháchara:



     "Souls Alive" tenemos un medio tiempo contundente, con una presencia de teclados de regusto algo powi, no se me malinterprete, nada de velocidad, solo que transmite ese deje épico que también posee "King for a Day", una auténtica delicia con ese parón de batería brutal entre cada estrofa, y más en la voz de éste hombre, sin faltar un solo heavy como el viento, que junto a "Unisonic" y "My Sanctuary" perfilan la parte más heavy del disco, buen póker de ases para defender lo que se espera de ellos, y posiblemente la parte más Kai Hansen del disco. Aunque otra de mis favoritas es sin duda alguna "We Rise", sino esperad a escuchar a Kiske en el estribillo, melódico a rabiar, de corte himnico para invitarnos a cantar a pleno pulmón, un seguro para el directo.


     No todo el disco va en esa línea, también nos encontramos con una parte más Kiske en la línea de lo que venía haciendo en Place Vendome, no obstante están metidos de por medio el bajista Dennis Ward y el bateria Kosta Zafiriou, ambos provenientes de Pink Cream 69 (curiosa paradoja que el ex-vocalista de las calabazas esté con ellos, y el ex-vocalista de los Pink esté con las calabazas) como se percibe en el riff de "Renegade". en la que Unisonic nos muestran su cara más hardrockera y comercial. "Never Too Late" es un temazo de los que da buen rollo escuchar,  un puente estupendo con ese parón que culmina en un logrado estribillo, y esa parte antes del solo que me trae reminiscencias de la misma parte en "I Want Out" (ese there is a way...), salvando las obviedades estilísticas, interludio tranquilo delicioso y su correspondiente vuelta al ritmo. Aunque la verdad que me tiene particularmente enamorado el melódico medio tiempo "Never Change Me", de lo mejorcito del disco, todo una delicia melódica con un Kiske muy sobrio para explotar en un estribillo maravilloso, intenso y coreable.


     "I've Tried" no me convence en exceso, un tema que luce por la gran interpretación de Michael Kiske pero al que le falta chicha, como "Star Rider", y es que Kiske puede hacer interesante hasta un tema de reggaetón, para que nos vamos a engañar. Sin embargo en lo que a temas tranquilos se refiere "No One Ever Sees Me", un tema sutíl que va in crescendo, delicado como una linda florecilla primaveral con mariposas posándose en ella y... bueno y esas chorradas, ejem, pero esa subida de intensidad que Kiske mete en el último tramo de la canción a servidor le pone los pelos como escarpias oiga.

     Y ésto es lo que viene siendo el disco, cuando sabes lo que puedes esperar es una auténtica pasada, un discazo de notable alto, variado, cañero y pegadizo, 50 minutos que te invitan a pincharlos de nuevo cuando se terminan. Muy recomendado, y para el que quiera constatar el estado vocal de Kiske, y se esté pensando en acudir a su visita a España como teloneros de Gotthard, voilá, "Unisonic" en directo, y a partir del minuto 3' "I Want Out", hacía décadas que no sonaba tan espectacular, ojito al el grito al final... Long live Michael Kiske!!

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