Pretty Maids - (1987) Future World

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por: Innuendo

Pretty Maids es uno de esos grupos que casi todo el mundo puede recordar por un disco, aquel disco mitad de culto mitad clásico que se llamó Red, Hot & Heavy. Pero, como le pasó a King Kobra, esto les condena a un olvido bastante injusto, con excepción de Japón, donde realmente se comieron más de un colín. Pero en Europa y en USA no tuvieron tanta suerte, (por más que en yankilandia tuvieron un año de absoluta gloria apoteósica). Y como decía antes, este olvido es un gran error, vamos, el que no se haya molestado en degustar algún disco suelto por ahí de estos daneses no sabe lo que se pierde. Máxime en un grupo de la talla de Pretty Maids, que incluso contó con una trayectoria completamente regular, sacando prácticamente un disco cada dos años y manteniendo a lo largo de su carrera una calidad impecable en cada lanzamiento. Esto es lo más pasmoso: no tienen disco malo, por lo que creo que lo mejor sería recomendar cualquier disco a boleo.

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Es posible que su peculiar propuesta musical les dejara un poco en tierra de nadie. Sin embargo en este blog entran de lleno porque pocos grupos pueden presumir de ser más puramente hard & heavy que Pretty Maids. En efecto, esta gente podían saltarte de un tema speed metal a otro de hard rock melódico tipo Scorpions o Def Leppard sin despeinarse. Es por eso por lo que se suele leer que son un cruce entre Running Wild y Europe. Es más, los propios temas heavies destacaban porque en medio del mismo te podían aparecer teclados ochenteros que podían hacer saltar las tachas de cualquier fan de Accept. Pero ahí está creo el legado peculiar de Pretty Maids: esa especie de sincretismo musical que les hacía capaces de parecerse a los primeros Grave Digger y a la vez a grupos del palo más melódico.

De su muy peculiar carrera discográfica, hoy vengo a hablaros de su segundo LP, Future World, que se editó en 1987 y que, aunque no sea más conocido que su primer disco o incluso que el primer respetado y homónimo EP, es probablemente la cumbre del grupo, o por lo menos así lo pensamos el cantante, Ronnie Atkins, y yo. Es curioso que casi todo el mundo conozca actualmente a Pretty Maids por el genial Red, Hot and Heavy, ya que el disco que les dio la fama mundial y les abrió al mercado americano fue este Future World.

Pongámonos en perspectiva: las dos cabezas creativas del disco, Ronnie Atkins y el guitarrista, Ken Hammer, estaban flipadísimos por el Ready To Strike de King Kobra, por Keel y por Icon. Aunque habían crecido mamando Deep Purple, en esta fecha eran unos veinteañeros tempranetes, y estaban sumidos en este movimiento hard&heavy americano. Y hete aquí que encima Europe pegaron el pelotazo en 1986 con The Final Countdown, así que, por obvias razones de promoción, la compañía discográfica les abrió “las puertas de américa”.

En un año, Pretty Maids pasaron de girar por Dinamarca y UK en furgoneta, durmiendo encima de los instrumentos y siendo puteados por el público british, a ser recogidos en limusina para ir a las sesiones de mezclas y a lanzar de fajos de dólares por las ventanas del hotel (junto a los consabidos televisores, eso no podía faltar). Future World descubrió a Pretty Maids pisando suelo USA, grabando allí y hasta entrando en el Billboard americano, que antes tenía mucha más importancia que ahora. Y todo se lo dio Future World. Digamos que lo tenían todo de cara y lo aprovecharon. Pero vamos al disco, que comienza con el trallazo homónimo del disco, ese brutal "Future World", del que sacaron un vídeo promocional bastante Mad Max, y que para mí es la quintaesencia de ese estilo ya comentado de los daneses: heavy metal de la muerte con tecladitos melódicos.


Si es empezar y dar con nuestras pelotas en el suelo, la siguiente en liza, "We Came To Rock", no baja el listón ni un ápice, sirviéndonos un tema de autoafirmación heavyrock en toda regla, un medio tiempo poderoso y machorro como pocos, de los que dan ganas de vocear el estribillo con el puño en alto. Y estamos completamente viriles cuando Pretty Maids rompen la baraja con una canción como "Love Games", un tema de AOR-hard con comienzo de teclados digno de un 1984 de Van Halen. Me encantan estos cambios hetero-homo tan pronunciados. Este se vio como otro pelotazo en potencia y de hecho se fueron a New York a grabar el vídeo promocional de esta canción. Otra cosa que me encanta son las frasecitas estereotipadas de amor de la época. Eso de “Inside This Casino of Love” solo puede decirlo alguien con mucha caspa sobre una chaqueta a cuadros con hombreras. Pero el tema es flipante igualmente.


El disco vuelve al heavy de guerra con "Yellow Rain". En realidad es mitad balada tipo Scorpions, mitad metralla heavy a sangre y fuego, y las dos cosas aparecen combinadas a la perfección en este pedazo de tema, con ese comienzo lento y ese ataque a traición con toda la artillería pesada. Por no hablar de otro himno heavy como es Loud n' Proud, de estribillo martilleante como pocos. Vaya discazo madre. Pero si hay un tema con el que tengo orgasmos musicales, ese es sin duda "Rodeo", una cosa muy del palo de los Scorpions del Love At First Sting, un tema emotivo, un medio tiempo cortante a la par que melódico con una capacidad de ponerte los pelos de punta como pocas veces he experimentado. El mejor tema de Pretty Maids para mí, y mira que los tiene buenos. Sin duda Ron Atkins está aquí en estado de gracia, bordando las líneas vocales, especialmente el puente.

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El disco nos reserva todavía tres joyas: la primera es un trallazo llamado "Neddles In The Dark", muy agresivo y rápido, a la altura de las canciones más cañeras del disco, las ya comentadas "Future World," "Yellow Rain" o "Loud n' Proud"; seguidamente tenemos un baladón sublime como es "Eye Of The Storm",especialmente a destacar por unos teclados geniales y un sonido de guitarras con mucho reverb, vamos, más ochentero imposible. Y para terminar, un tema fiestero y macarra llamado "Long Way To Go", si no te levantas de la silla con esto dedícate a escuchar a Julio Iglesias.

Aunque toda la discografía posterior me parece muy buena, creo acertado decir que Pretty Maids "murieron de éxito" con su tercer LP, el ultraproducido Jump The Gun. Sin duda un discazo que costó decenas de miles de dólares, con Roger Glover al mando y largas sesiones de mezclas y remezclas, pero algo se torció en su camino, el cambio de estilo, el grunge arrasando o qué se yo. Pero eso ya es otra historia.

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