Queensrÿche - (2013) Queensrÿche



por: Jalbreaker

     Ya lleva un tiempo en el mercado el nuevo disco de Queensrÿche, y como todo lanzamiento de los de Seattle necesita un proceso de maduración para desgranar bien todos los matices que un grupo con unos músicos de esta talla pueden ofrecer. Durante los últimos 20 años, este proceso suele finalizar a los pocos intentos (quizá salvo un decente Operation: Mindcrime 2) con un aburrimiento máximo por parte del oyente, composiciones enrevesadas sin ningún punto al que aferrarse y un sentimiento de profunda decepción al ver como uno de los grandes de los ochenta sigue dando palos de ciego, con discos de estudio que duermen a las ovejas y unos directos en los que renuncian a sus grandes clásicos.


     Pero esta vez es distinto. Ya se cocía algo con aquel amago de Rising West en el que pretendían llevar al directo la época gloriosa de Queensrÿche donde el por entonces emergente Todd La Torre se iba a hacer cargo de las voces, sin embargo, la historia desembocó en una patada antológica a Geoff Tate que aún le duele, y un gran disco a la altura del nombre de Queensrÿche.


     Cualquiera que haya escuchado los dos discos de las dos versiones simultáneas que circulan de Queensrÿche puede comprobar la diferencia de sonido entre unos y otros, y tras todo el shock inicial y la multitud de declaraciones contradictorias por ambas partes, por mucha lealtad que le profesemos al viejo Tate, entre este Queensrÿche y su mediocre Frequency Unknown queda claro quién gobernaba el grupo con puño de hierro.

     No es casualidad que después de deshacerse de Tate el resto del grupo junto al prometedor La Torre publique su mejor entrega desde Empire, que en años es mucho decir. El grupo vuelve a estar inspirado,  vuelven a sonar metálicos y recuperan parte de esa esencia minimalista en la que los pequeños detalles hacían grandes los temas, por no echarle más flores a una bestia como Todd La Torre, poco tenía que demostrar vocalmente un tipo que iba a reemplazar al malogrado Midnight en Crimson Glory, pero a pesar de haber sido algo criticado por "clonar" a Tate, hay que reconocer el nivelón de rango que gasta el amigo y la pedazo de interpretación que hace en cada tema.


     Escépticos, podéis acercaros a los nuevos Queensrÿche sin miedo, como en cada gran disco del grupo se necesitan algunas escuchas para cogerle el punto, pero lo acertado de las composiciones se te va grabando a fuego en la cabeza, parece que aún tienen cosas por decir, y sino pegadle una oreja a la heavymetalera "Redemption" o "Vindication", y los estribillos y atmósferas que logran en medios tiempos como "A World Without", "Fallout" o "Where Dreams Go to Die". 

     Un gran retorno que quizá abuse un poco del medio tiempo pero que sin duda satisface de forma solvente a los fans ávidos de los viejos Queensrÿche, abra una puerta prometedora al grupo y sin duda, gana el pulso al cabeza de rodilla de Tate, cuya credibilidad y talento se desmorona como un castillo de naipes.

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