King Kobra - (2013) II



por: Jalbreaker

     El polivalente Carmine Appice, del cual ya da hasta pereza recordar todos los grupos en los que ha estado, parece que quiere darle continuidad a una de sus joyitas, que no es otra que los semiolvidados King Kobra, que después de aquel mítico debut Ready to Strike repleto de hard & heavy melódico y comandados por el inimitable Mark (ahora Marcie) Free fueron yendo a menos, disolviéndose en el 88 para irse Appice al por entonces nuevo proyecto del ex-Whitesnake John Sykes Blue Murder


     Appice volvió a ponerlos en la escena en 2010, con un Hollywood Trash que era una castaña como un templo, y habiendo perdido a Free para la causa ya en el 88, el interés por el grupo acabó por los suelos. Sin embargo en 2011 recluta a uno de esos segundones de lujo, Paul Shortino, y zasca! vuelve a surgir la chispa y contra todo pronóstico acaban sacando un buen disco.


     Pues la formación repite en este II, con un estilo similar, hard rock del bueno con sus momentos más heavies, herederos de aquella primera etapa aunque menos afilados, que por momentos nos recuerdan más a aquellos Rough Cutt (banda de Shortino en los '80s) que a los propios King Kobra, no hay más que escuchar temas como la inicial "Hell on Wheels", "Knock 'Em Dead", "Running Wild" para quedar atrapados por ese hard & heavy tan especial propio de la época guiado par la voz única de Shortino, que haciendo gala de su enorme feelin' supone como siempre uno de los grandes atractivos del disco. Sin embargo el grupo en líneas generales a evolucionado hacia un hard rock con tintes blueseros muy solvente y pegadizo que bien podemos encontrar en temas como el single, "Have a Good Time", el emotivo medio tiempo "The Crunch" o el enérgico final del disco con "We Go Round".


     También encontramos joyitas un poco más extrañas, como la hipnótica "When the Hammer Comes Down", la potentísima y cargada de blues "The Ballad of Johnny Rod", o la profunda "Deep River" con estribillo que es un derechazo de los de K.O.

     En definiva nos encontramos frente a un disco con temas buenos y menos buenos, pero que pese a sus 61 minutos a lo largo de los 13 temas que lo componen, en ningún momento tenemos la sensación de escuchar temas de relleno para cumplir con la industria, sino todo lo contrario, cada tema tiene su filón y es que como mínimo en cuanto el gran Shortino abre la boca el tema ya es aceptable, y si los temas son acertados como es el caso, probablemente estemos ante uno de los discos que ocupará el Top 10 de éste año.

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