Anthrax - (1985) Spreading The Disease

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por: Innuendo

- Enforcer, Enforcer... esta juventud... ya no se respetan los grupos de antes... te voy a dar yo a ti Enforcer -el abuelo para y se rasca el culo mientras observa, encorvado, la estantería, extrayendo con admiración Spreading The Disease y Among The Living de Anthrax. -

Bueno, muchachos, es hora de mover esas canas con cuidado de no rompernos algo. Me parece que en este blog no se ha hablado en la puta vida de uno de los Big Four del thrash metal: Anthrax -quizá porque, efectivamente, es el menos famoso de los cuatro-. Relativamente lo de menos famoso porque todo el mundo conoce aunque sea de oídas a Anthrax.

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En cuanto a la “imaginería” que se tiene de Anthrax, siempre ha tenido el sanbenito -en gran parte con razón- por un grupo un poco payaso, estética y letrísticamente. Musicalmente, lo primero que salta a la palestra de este grupo es, aparte de su legítimo puesto como representante de honor del thrash metal junto a Slayer, Megadeth y Metallica, el de cierta heterogeneidad musical y sus coqueteos con el rap, hasta el punto de que se les considera precursores del rap metal. Vaya etiqueta más mala, todo sea dicho. Supongo que el punto de inflexión en esto se debe a su conocida colaboración con Public Enemy a comienzos de los noventa. De cualquier modo, la poca actitud heavy en el vestir -saliendo al escenario en camisas raras y bermudas surferas- puede tirar para atrás a más de uno. Pero todo aquél que no sea muy posser sabe que el hábito no hace al monje.


De todas formas, también digo que toda esa parafernalia extravagante que ha rodeado al grupo a nosotros nos importa poco ahora, ya que volvemos a los orígenes con la escucha y crítica de este auténtico clásico: Spreading The Disease, mucho antes de todo eso. En este disco, Anthrax, a más de no vender tanto y no ser tan conocidos por el gran público, tampoco desarrollaron plenamente el thrash metal, en mi opinión. Esto da lugar a eternas discusiones, exactamente igual que con el power o con Metallica. Hay quien dice que Metallica en su primera etapa era un grupo heavy con algunas canciones thrash y otros que dicen que eran thrash por completo, y hay por supuesto quien dice que Spreading The Disease es el primer disco thrash de Anthrax, abandonando el sonido “speed-costra” de su anterior y primer trabajo, Fistful Of Metal.

Para mí Spreading the Disease es un disco de heavy metal con ciertas concesiones al thrash -lo que se deja ver especialmente en las partes de la guitarra solista y en algo de riffing-, pero sobre todo de speed metal duro y afilado. Eso sí, mucho mejor producido que el anterior, hasta el punto de que para muchos este es el mejor disco de la formación neoyorquina, que además inauguraba su line-up clásico: Scott Ian (guitarra rítimica); Joey Belladona (voz); Dan Spitz (guitarra solista); Frank Bello (bajo) y Charlie Benante (batería).

No soy un experto en thrash metal precisamente, y quizá el tema de las etiquetas a estas alturas empieza a ser espeso y decadente, pero para mí lo que digo de que estamos ante un disco de heavy-speed se realza si escuchamos su disco siguiente, y mucho más popular (en ventas por lo menos): Among The Living. Basta con escuchar los dos cds seguidos para ser conscientes de lo que digo, ya que el último es thrash casi químicamente puro. Entre esos dos discos estaba por decidirme, y finalmente me decidí por este, tan clásico o más que el Among The Living, para no asustaros mucho.


El disco está formado por nueve cancionacas nueve, que consumen el disco en unos 40 y poco minutos de caña tras caña sin concesiones, excepto quizá por el medio tiempo “Enemy” -justamente en medio del disco, aunque también muy poderoso y que se desmelena en su segund parte-. Yo creo que, en el caso de que no lo hayáis escuchado, es un disco que os va a sorprender gratamente, pues en el fondo es eso, no deja de ser heavy metal, aunque bastante bestiajo y acelerado. Y quizá, conociendo vuestros gustos mayoritarios, por tener a Anthrax como grupo thrash no le habéis dado la oportunidad a este segundo trabajo.

La verdad es que es un disco en el que toda la banda, uno detrás de otro, están a un nivel excelente, no siendo ninguno tampoco un hipervirtuoso con su respectivo instrumento. Benante no será muy versátil, pero aporrea los parches con una solvencia y unas ganas remarcables. Frank Bello está sensacional con el bajo, haciéndose por ejemplo presente en temas como "A.I.R.", que abre el disco, o el segundo mismo por ejemplo, "Lone Justice". En realidad en todo el disco, cuanto escuchéis las canciones sabréis por qué lo digo.

Scott Ian es un maestro del riff, no siempre reconocido como se merece. En este Spreading The Disease está realmente pletórico, y despacha una colección de antología de riffs con un punch absolutamente brutal.

Y luego tenemos una de las entonces novedades del disco: la entrada de Joey Belladona a la voz, un tipo con un rango notable, capaz de subir del medio al agudo con gran versatilidad. Quizá, con todo, no está del todo fino y se notan pequeños defectos o cosas por pulir en algunos pasajes vocales. Lo que no quita que, en general, cumpla como Dios.

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Finalmente, tenemos que hablar de Dan Spitz. Desde luego no es mi guitarrista solista favorito en absoluto, pero al menos no mete los típicos solos guarros semiapagados que vemos a veces en discos de thrash. Aquí alcanza el balance perfecto entre claridad y rapidez, y a veces está de hecho brillante (por ejemplo, en el solo “Tiptoniano” que mete en "Madhouse").

En definitiva, aquí tenemos speed metal con toques thrash ("A.I.R.", "SSC/Stand Or Fall", "Aftershock", "Armed and Dangerous", "Gung-Ho") pero también heavy metal clásico ("Lone Justice", "Madhouse", "Enemy", "Medusa" -esta última de mis favoritas del LP-). Un poco la antesala del thrash mucho más definido que se practica por completo en Among The Living y, mayormente, en State Of Euphoria.

Por no mencionar todas y hacer un tema a tema que podría resultar insulso, os recomiendo unas cuantas a modo de top3:

-"Lone Justice"--> puede que esté diciendo una barbaridad, pero me parecería raro que no gustara esta a todo fan de grupos como Stryper o similares.

-"SSC/Stand Or Fall"--> simplemente agarraos las pelotas. El estribillo, más que tener gancho, es un gancho de izquierda de arrancarte la cabeza.

-"Medusa": de las más inspiradas y originales del disco, con un riff-cortacésped central y una base rítmica que no puede dejar indiferente. Quizá es la más diferente por estar compuesta por el productor de Anthrax, un tal Zazula, que según me he informado, era un tío que tenía una tienda de discos en New York y era una leyenda del underground de entonces.

Finalmente, y por lo que se refiere a las letras, en este momento todavía no se habían pasado a escribir sobre cómics y Stephen King, discurriendo todo en una onda de rebeldía y crítica al poder (todo muy ingenuo, como se hacía en los 80 y a mí me gusta, la verdad), acompañado de alguna referencia más o menos apocalíptica ("Aftershock"). Pero para apocalípticos, ya basta con un Mustaine, la verdad, que lo hace mejor que nadie.

Os dejo con el único vídeo que sacaron, el de "Madhouse", vídeo por cierto censurado en su día por la MTV porque al parecer denigraba la imagen de los enfermos mentales.



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