El divorcio de Queensrÿche

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Parece que después de mucho jaleo, despidos, cruces de declaraciones y patadas en los huevos, el nombre de Queensrÿche ya tiene dueño. Lo cierto es que para los seguidores del grupo siempre lo han tenido los mismos, pues viendo los respectivos nuevos lanzamientos discográficos de cada uno no queda mucho lugar a dudas de quién era la manzana podrida de la cesta, así que dejando a un lado la nostalgia por el antaño talentoso Geoff Tate, podemos afirmar que nuestro calvo amigo ha perdido los derechos.

Según declaraciones de las partes implicadas el acuerdo se ha alcanzado amistosamente, con mucho té con pastas y mire usted, pero en el subconsciente colectivo quedan los reproches, insultos e incluso agresiones de las que se habló en su momento. En dicho acuerdo Cabeza de Rodilla Tate queda autorizado a ordeñar el nombre parcialmente mediante un estiloso: Geoff Tate: The Voice of Queensrÿche, y sus viejos compañeros mantendrán el nombre de Queensrÿche a la par que le vuelven a sacar lustre, pues los castaños legados en las últimas dos décadas tienen su peso y no en oro precisamente, pero como Latorre es un crack y el resto tiene ganas de tralla, se llevan el voto de confianza planteado en el divorcio.

Por nosotros The Voice of Queensrÿche puede seguir por ahí sin tocar los temas que todo el mundo espera oír y metiendo sus abortos mentales en discos, que el interés remanente en este hombre se diluye como un pipí furtivo en el mar.



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