Warlock - (1987) Triumph and Agony

Warlock-1987-Triumph-and-Agony


por: Jalbreaker

Aaaahhh, Warlock... recta final de los ochenta, tiempos de tachas y metal, una joven y bella Doro Pesch enamorando a los heavies del mundo y pateándoles el culo por igual... Hoy toca rescatar del baúl de los recuerdos un inmenso Triumph and Agony que llevó el nombre de Warlock al punto álgido de su carrera, y lamentablemente también supuso el final del grupo para dar el pistoletazo de salida a la carrera de Doro en solitario... pero esa será otra historia.

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Vámonos a 1986, Warlock en la gira de su exitoso True as Steel han compartido cartel con nombres de la talla de Motörhead, Def Leppard, Ozzy Osbourne, Scorpions, McAuley Schenker Group, Bon Jovi, W.A.S.P, Judas Priest... tal vez no tuvieran el status de gigantes como ellos pero ya se habían dejado ver en festivales y teloneando en giras, con lo que habían empezado a saborear las mieles del éxito y el futuro se auguraba prometedor. En estas que Doro, fascinada por las luces de neón y los taxis amarillos decide mover su residencia a Nueva York,y si te vienes bien y sino hasta luego Pepe - o Herman al caso - lo que propicia la salida del guitarrista Peter Szigeti y del bajista Frank Rittel para inaugurar la formación americana de Warlock con sus dos chulazos por eso del marketing y tal Pascual, con Tommy Bolan a la guitarra y Tommy Henrickson al bajo, que tocar también sabían un rato.

Ya con Doro y el batería Michael Eurich como únicos supervivientes de aquel Burning the Witches se enfrascan en su por aquel entonces nueva obra, cuyo título definía bastante bien el momento del grupo, sin embargo el productor Joey Balin sabía qué era lo que lo petaba en los U.S.A. y vio el potencial de la maciza teutona, porque un grupo encabezado por una mujer y con la mala leche de Warlock no se veía todos los días, que allí lo que se llevaba era el hard rock pomposo, así que se pulió el sonido del grupo con una producción como no había tenido nunca, se pulió la técnica de Doro, reforzaron los coros, reverb por doquier, baladitas de rigor y voilá, heavy metal apto para las FM con una cantante destinada a robarle el corazón a los heavies granudos de la época.

Una vez relatado el proceso de cocción vamos a la chicha, que es lo que interesa. Encendemos la cadena, pinchamos el CD, o el vinilo los que más canas peinen (pero no me jodáis con un MP3 triste que éste clasicazo hay que tenerlo original) y entra Doro a capella...

Ooooool güi aaaaaaar
Ol güi aaar
Güi aaar güi ar ooool
Ol güi niiiz!

"All We Are", jodido himno... parece hecho expresamente para los que no piloten la lengua de Shakespeare, porque otra cosa no, pero el estribillo te lo calzan sí o sí, madera de himno que con el tiempo se convirtió en el tema más reconocible de Warlock y su clásico por excelencia. Pero ojo cuidao!, que si encima ponemos en el videoclip altavoces gigantes que explotan coches, primeros planos de las caderas de Doro mientras agita su melenaza rubia embutida en cuero (que no en cueros), la vemos inmolarse para explosionar otro coche y regenerarse en un imposible salto invertido de diez metros, todo ello aderezado por los caretos y posturitas de sus nuevos colegas yankees que en estas lindes venían resabiaos, pues nos dejamos de ostias y pasamos el tema directamente al olimpo audiovisual, cagonelcopónya!


Rápida y enrabietada descarga "Three Minutes Warning", una Doro agresiva lidera un tema que nunca fue de los más conocidos del grupo, pero nació destinado a reventar oídos. Un riff cortante al que se le incorpora una base rítmica contundente abre "I Rule the Ruins", otra de las grandes del disco, heavy, melódica, grandes estrofas y un estribillo sutil que te acaba embrujando. "Kiss of Death" abre con una sutileza engañosa pues pronto crece en intensidad y explota en el estribillo con una Doro desgañitándose para comentarnos que si la luz de la luna, que si es la reina de los muertos, y que si besa extraños y los ve morir, un hobbie extraño al que más de uno no le habría importado sucumbir.

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"Make Time for Love" lo dice todo, una acústica acompañada de Doro abren la baladita, muy coqueta y preciosista con los instrumentos incorporándose, sus tecladitos y tal hasta que lo peta en el estribillo, que sin duda levanta un tema que iba a quedar más bien discreto ganando en intensidad y conformando lo que conocemos como baladón, y que debe ir directo a nuestro recopilatorio de arrimar cebolleta. Echando ostias dejamos el momento llorica para ir con otro de los temazos del disco, un salvaje "East Meets West" que corta el viento, con su buen riff y esa batería atronadora, guitarras que chirrían y Doro desatada, joder, al que no le guste que deposite el carnet de heavy en su bareto más cercano.

Una atmósfera maléfica a modo de introducción nos prepara para "Touch of Evil", Lucifer en su garganta para firmar un tema discreto, que no todo iba a ser canela en rama, solvente pero que nunca me llegó a emocionar, con algún gorgorito demasiado estridente hasta para un fan a muerte de Halford como yo, fíjate tú. Después de explotar diecisiete vasos llega "Metal Tango", una joyita curiosa que se cuela entre los grandes temas del grupo, que con su ritmo marcado difícilmente podremos sacarla de nuestra cabeza. Y fuera moñadas, otro tema heavy como el viento para que se cague la perra, "Cold, Cold World" no es de mis favoritas pero tiene su punto en el puente y da el punto de dureza necesario para que el disco no nos deje con el alma floja, pues "Für Immer" se encarga de cerrar, su balada más celebrada hasta la fecha y en alemán, con dos cojones! Nunca un idioma tan rudo y feo se hizo delicado, con sus guiños al inglés (que no tiene mérito porque todo el disco es en inglés) y al castellano con su Hay una promesa, en el sonido, un baladón épico que a mi gusto siempre le faltó el último empujón para terminar de explotar, pero yo es que soy muy de la power-ballad de toda la vida.

Y cuando pensabas que se había terminado viene un redoble a joder, sin saber muy bien por qué, y que tan pronto como viene se va, pero ahí nos dejaron otro bonito videoclip, con Doro de protagonista absoluta con cara de pensar en sus cosas:


Después de ésto poco duró la carrera de Warlock, más cambios de formación que dejaron a Doro como única miembro original al frente de la banda, y la posterior pérdida de los derechos sobre el nombre del grupo a manos del malvado ex-manager Zimmerman, que a pesar de tener nombre de enviado especial a Israel se conoce que era un cabrón de mucho cuidado y tardó más de veinte años en devolverlo, obligando así a nuestra bella metal queen a iniciar su andadura en solitario.

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