Mötley Crüe - (1983) Shout at the Devil

Motley-Crue-1983-Shout-at-the-Devil


por: Jalbreaker

     Después de haber acaparado todas las miradas con el efervescente Too Fast for Love, Mötley Crüe pusieron las pelotas sobre la mesa en el año de nuestro señor 1983 dispuestos a comerse el mundo, y que me jodan si no lo consiguieron. La apuesta era seria, no sólo se desprendían del deje amateur del debut sino que habían pulido el sonido y la imagen para convertirse en la banda más macarra de la escena.

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     Quién tuvo las agallas de presentar un disco en aquellos tiempos con un pentagrama de portada? Máxime teniendo el cuenta que el título, Shout at the Devil, acusados de satánicos junto a su estética a lo Mad Max. lejos de perjudicarlos les encumbró como uno de los grupos más transgresores del momento, la polémica estaba servida y, ya bien fuera una maniobra de marketing calculada al milímetro o la espontaneidad macarra y garrula de la que siempre hicieron gala, el resultado fue inmejorable.

     Pero fuera de la ornamentación rocanrolera, entrados en materia nos encontramos sino frente al mejor, sí uno de los mejores discos del grupo y de la escena americana de aquel entonces, donde junto a Ratt se disputaban su lugar como reyes de ese hard/heavy crudo y pegadizo antes de que todo se convirtiera en laca y lentejuelas, cuando primaba más convertirse en rey de la montaña que mantener niveles de ventas.

     Y es que los Mötley lo petaron con su segundo álbum, hecho para polemizar, comenzando con una intro apocalíptica para gritarle al diablo y abrir así el tema homónimo "Shout at the Devil", a base de riff intrigante y batería lenta, marcando los pasos del maligno a la que irrumpe un Vince Neil desatado a bordar la canción, pocas veces un rango vocal tan corto pudo llenar tanto un tema, catapulta infernal al éxito e himno indiscutible del grupo.

  

   Supongo que a estas alturas todo el mundo recordará el videoclip de "Looks That Kill", con esos Mötley chungos repartiendo justicia a base de riff cortante al rebaño ese de ninfómanas de las cavernas, con vaya usted a saber qué propósito, solventando el chou con caras de malote y un final al más puro estilo Embrujadas que quita el hipo...

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     Qué decir de "Bastard", toda una declaración de intenciones en un tema cañero que siempre fué de mis favoritos del disco. Con "God Bless the Children of the Beast" crearon un preciosa melodía a modo de intro para una estupenda revisión del "Helter Skelter" de The Beatles, algo más oscura que la original, y es que sin duda alguna nos encontramos  frente al disco más oscuro de Mötley Crüe. "Red Hot" nos dan una bofetada in your face, un tema simple y directo, bastante macarra y taladrante, que da paso al medio tiempo "Too Young to Fall in Love", que presentaba un bonito videoclip en el cual los Mötley andaban canturreando por las calles y disfrutando de unas vacaciones allá por el lejano oriente, cuando de repente son vilmente emboscados por una tropa de malvados ninjas que no logran estropearles el retiro, pues claramente no sabían que esta gente venía de los barrios chungos de L.A., y que allí lo de dar mamporros venía de serie. Al final, a modo de conclusión y sin saber muy bien qué tiene que ver, eran demasiado jóvenes para enamorarse.


   Otro buen riff nos enfrenta a un Vince Neil rabioso en un tema crudo, "Knock 'Em Dead Kid", buena subida para rematar con "Ten Seconds to Love", donde los chicos anuncian a gritos todo su potencial seductor en un tema pegadizo a rabiar, y es que los coros machorros en estas lindes nunca fallan. Finalizando tenemos el medio tiempo "Danger", para servidor la más prescindible del disco, lejos de ser un mal tema pero sencillamente, en un disco de este nivel pues... no lo peta, sin embargo deja buen sabor de boca.

     Qué mas decir, disco soberbio, clásico imprescindible, consagración de Mötley como reyes del mambo en la escena... vamos, que quien no lo haya escuchado ya está tardando!

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