Santa - (1985) No Hay Piedad Para los Condenados

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por: Innuendo

Lo primero que tengo que decir es que No hay piedad para los condenados no me parece un gran disco. No es el típico disco que pondrías a un neófito para convencerle de por qué el heavy metal es un género tan increíble. Es un disco con una pobre producción, y hasta la foto de la portada, con ese fondo morado de estudio fotográfico del bloque de atrás parece revelar ya los problemas de medios que tenía el heavy metal patrio. Sin embargo, es un disco que me gusta mucho, lo que puede convertirlo casi automáticamente en un "placer culpable", como cuando ves una película realmente cutre que te encanta e intentas no subir mucho el volumen no sea que el vecino se entere de lo que estás viendo.

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Para el que todavía no sepa de Santa, pues decir que fue la banda creada por Jero Ramiro, el ilustre calvo del heavy metal español, como siempre digo, y que la mayoría de la gente conoce por su célebre etapa en Saratoga, grupo al que ha vuelto tras una interesante etapa con Santelmo. Después de que la rumorología lo situara nada menos que en Obús, Jero Ramiro recaló en Ñú, grupo con el que grabó un par de discos. Pues bien, tras dejar la formación del Molina -ese sí que es ilustre- Jero Ramiro decide montar su propia banda, que se llamará Santa, y que tendrá como peculiaridad contar con la primera voz femenina del heavy metal en España. Los alemanes tenían a Doro, y nosotros a Azuzena Dorado, qué coño. Azuzena me parece una cantante con una muy buena voz, rasgada y potente, pero que sin embargo no siempre estaba del todo disciplinada, como creo que se demuestra en diversos pasajes de este disco. Una pena el desastre de la mezcla, donde la voz suena a ratos fuera y muy alta de volumen tapando al resto en muchos casos.

El caso es que sacaron un primer disco, llamado Reencarnación, en el año 84, para después salir por la tangente con No Hay Piedad Para los Condenados al año siguiente. Mientras que Reencarnación era heavy metal de acero y tachas, en este segundo disco se veía un giro claro al hard rock melódico aorero de primeros de los 80. Referencias como los Rainbow de Turner o Foreigner creo que bastan para, con todos los matices y diferencias que se quieran, situar las coordenadas musicales del disco. En su tiempo les llovieron palos hasta en el DNI por este atentado a la pureza heavy. La ventaja es que ahora contamos con más perspectiva histórica y musical para juzgar este disco sin ese tipo de condicionamientos posseriles.

Eso sí, puedo entender la cara de los heavies de la época que venían de escuchar Reencarnación cuando, tras ese primer trallazo del No hay piedad para los condenados, que se llama "Todo Mi Honor", y muy parecido al estilo del primer disco, saltara la segunda canción, "No Eres Suficiente", con unos teclados capaces de provocar urticaria en un fan de Accept, por poner un ejemplo. Que conste que "No Eres Suficiente" me parece un muy buen tema, donde oímos a una Azuzena en plan dominatrix ardiendo de amor cada noche.

Aquí los tenemos, en el Tocata, con el respetable entregado, aunque no muy coordinado.


Yo creo que este disco es además interesante porque ninguno supo llevar en España el estilo de esos Rainbow ochenteros tan bien como Santa en este disco. No tengo ni idea de si Jero Ramiro cantaba "I Surrender" en la ducha por aquellos entonces, pero las influencias parecen claras, sobre todo en ese cuarto temazo que es "Solo Eres Tú". En el apartado de temazos destacan sin duda "No Hay Piedad para los condenados" y el segundo trallazo heavy del disco, "Arma Mortal", entrañable recuerdo de una Guerra Fría que parece, después de todo, no haber terminado.

Aquí tenemos un testimonio histórico entrañable, "No Hay Piedad para los Condenados", de nuevo en el Tocata:


En fin, también hay temas que se resienten del paso del tiempo, más que nada yo creo que por la mala mezcla del disco, como es el caso de "Sin Compasión" o "Levántate", dos temas desaprovechados que podrían haber dado mucho más de sí con más cuidado en la grabación.

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¿Y qué nos falta por comentar? Pues un tema bastante popero como es "D'astaire Club" en el que Azuzena se destapa con una muy buena melodía de voz (lástima que el resto no siempre esté a la altura) y una semibalada con arranque de medio tiempo llamada "Huérfanos de la Tormenta", tema de reafirmación victmista heavy que, a diferencia de lo que ocurre hoy, era al menos auténtico. O eso parece, por época y contexto claro. Esos dos y dos interludios musicales sin demasiado sentido como son "Intermezzo" y "Viena" pero que tampoco quedan mal, la verdad.

No es un disco imprescindible del heavy metal español, no es un disco grande, o una joya por descubrir. Pero sí que es un pedacito curioso de nuestra historia heavymetalera, un ejemplo de lo que pasa cuando quieres montar un Warlock en España por aquellos entonces. Y, no por ser lo último es lo menos importante, un homenaje a una estrella prematuramente apagada como fue la de Azuzena Dorado, que en paz descanse.

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