Sangre Azul - (1988) Cuerpo a Cuerpo

Sangre-Azul-1988-Cuerpo-a-Cuerpo


por: Innuendo

Bueno, muchachos, llega el momento de poner una recomendación fundamental, que no es otra que el segundo y glorioso disco de Sangre Azul: Cuerpo a Cuerpo, grabado, cómo no, en Mediterráneo Studios de Ibiza. De esta manera, tendremos un poco de hard rock melódico para acompañar nuestros momentos moñas.


De Sangre Azul es que ya se ha dicho casi todo, aquí y en otros sitios. La crítica en sí tiene por eso menos importancia que la excusa que ofrece ésta para escucharlo entre todos y ver lo bien qué aguanta este disco con los años. Fue junto a Niágara el principal exponente nacional del hard rock ochentero con toques melódicos. Pero yo los veo, en el cómputo global y por repercusión, incluso más importantes que Niágara (aunque estos se hicieron las islas, que por supuesto tiene su mérito). Ganaron el Villa de Madrid cuando eso significaba mucho -o algo al menos-, y así empezó su historia, enmarcada por tres discazos: Obsesión, Cuerpo a Cuerpo y El Silencio de la Noche, para al final disolverse y amagar con volver luego (más que nada las cenizas de lo que fueron, o puede que ni eso, ya que faltaba hasta su cantante por antonomasia, ese gran Tony Solo que sacó, hace no mucho, un espectacular disco en solitario tras años de silencio). Del resto de la banda poco sé, a excepción claro está de Carlos Raya, que ha pasado por varios grupos punteros nacionales que nada tienen que ver ya con el hard rock y mucho menos con este tipo de hard rock. Sí, entró en M-Clan, pero cuando ya M-Clan hacían una especie de pop-rock mucho más edulcorado y que hacía daño, aparte de al Niño Jesús, a discazos de la talla de Coliseum. Tampoco es que Sangre Azul hicieran death metal, pero ya me entendéis, era otra época también.


Creo que es justo decir que, a niveles de ideas y de producción, cada disco de Sangre Azul era mejor que el anterior. Sin embargo, por cuestión de gustos, me quedo con este segundo, que comprende tal cantidad de “hit tras hit” que realmente no sobra nada. Tal y como yo lo veo, aquí hay una especie de fusión entre unos Dokken pero en blando, y unos Whitesnake lacosos. Que hablando de la laca, y viéndoles con las pintas de la portada, uno no deja de tener una sensación agridulce, ya que eran unos españoles en los 80, en un país sumamente cazurro, intentando algo muy anglosajón, aunque sorprendentemente funcionó más de lo que seguramente me hubiera esperado de haber tenido más años cuando salieron.

Y ya que reivindicamos tanto por estos lugares a H.E.A.T. y a Britney Spears, nada mejor que inclinarnos ante esa apertura de teclados muy popera de “No Eres Nadie”, un tema de desamor rencoroso que tira por el medio tiempo, un tanto “acechante”, para luego volver a un estribillo muy comercialote. Personalmente “Cuerpo a Cuerpo” es mi tema favorito de ellos, muy Whitesnake hasta en las voces, un medio tiempo con un riff que no tendría nada que envidiarle a cualquier tema del 1987 de la serpiente, y unos solos brutales. Aunque bueno, en general el trabajo de Carlos Raya en este disco es de sobresaliente cum laude. “Entre el humo del local, consigo adivinar, el cuerpo de una mujer” vamos, es que es Whitesnake por los cuatro costados.


El tercer corte, “Nacido para Ganar” es otro de mis favoritos, quizá la canción más rápida y fiestera del disco. Otra canción de titis y flirteos in the night (aunque hace honor a Sangre Azul que, por lo menos en este disco, no empleen la palabra “nena” -“hey nena, ven a mí”-)

El fuerte de Sangre Azul, más que las baladas, para mí siempre ha estado en esos medios tiempos tan bien hechos e inspirados que tienen. De hecho en este disco no hay ni una sola balada, pero en esas canciones intensas, esos medios tiempos con riffs entrecortados y melodías pegadizas de voz, altamente coreables, está su secreto. Sin duda ejemplos de eso son esos himnos memorables como “Dueño y Señor” y “Si tú te vas”.


“Mil y una noches” es quizá el tema más propiamente aorero, probablemente la canción más relajada, que habla, como no, de “amol”, aunque destilando clase a raudales. “Noche de Acción” es otro temazo, un medio tiempo cortante que si hubieran estado en un disco de Bonfire o de Dokken se hubiera vendido como rosquillas. ¿Y que más? Pues “Síguelo”, hard macarra animado y con un estribillo impresionante, para reventar estadios vamos. La penúltima es “Dame tu Amor”, otra gran canción que repite su mejor fórmula. Y, por si fuera poco, tenemos el cierre con la instrumental “Alejandría”, un auténtico broche de oro en forma de trallazo heavy para uno de esos discos que estarían en un top10 nacional sin pestañear.


Creo que estamos ante un gran disco, un clásico español, que quizá debería haber sido algo más que clásico español, aunque para eso claro, deberían haber cantado en inglés. Lo que aún me sorprende de este disco es como “contemporiza” con el hard rock melódico actual. Resiste el paso del tiempo muy muy bien y aunque a estas alturas de la película esas letras cantadas en español queden un poco caspa, no dejan tampoco sensación de vergüenza como muchos otros poetas heavies patrios.

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